Golpes de calor: Una amenaza climática para nuestros perros

Bardo

Los golpes de calor son algo común en los perros cuando el verano se acerca, y es que los caninos no son muy eficientes liberándolo de sus cuerpos por todo el pelaje y grasa que tienen. De hecho, su temperatura tiende a aumentar más rápidamente que la nuestra y la bajan sólo de tres formas: Mediante jadeo, sudor a través de las almohadillas de sus patitas y en zonas aisladas como el vientre.

Generalmente, el golpe de calor ocurre incluso en días con temperaturas moderadas y hace colapsar las reservas de azúcar y sales. Alta temperatura ambiente, sumada a la falta de agua, comportamiento nervioso y mucho ejercicio, puede provocar este golpe que puede acabar en sólo 20 minutos con nuestra mascota.

“El golpe” aparece cuando la temperatura interna del perro supera los 42° celsius, produce el decaimiento, temblores en los músculos de la mascota, altera sus mucosas, entre otras complicaciones. Si te das cuenta que tu perro sufre de un golpe de calor, lo mejor es llevarlo a un veterinario lo más rápido posible. El que una persona por su cuenta intente bajarle la temperatura, podría provocar una hipotermia y generar resultados igual de desastrosos que el golpe de calor.

Cuando se traslade al can lo ideal es humedecer el cuello y su cabeza, sin envolverlos ni taparlos, con paños mojados con agua a temperatura ambiente y no muy fría. También puedes humedecer su boca, pero sin dejar que beba mucha agua.

Ahora que en el hemisferio sur comenzará el calor es muy importante poner especial atención en nuestros amigos peludos y no dejar que sufran estas complicaciones. ¿Cómo es posible prevenirlo? Permitiéndoles tener zonas de descanso en que no les llegue el sol directo en el hogar, no forzándolos a correr o hacer mucho ejercicio si no quieren hacerlo y siempre tenerles agua fresca cerca.